Instalaciones fotovoltaicas: ¿Cómo reducir los riesgos laborales?

Todos los oficios entrañan ciertos riesgos, no obstante, existen trabajos más peligrosos que otros, como por ejemplo aquellos que se realizan en las alturas. Este es el caso de los instaladores fotovoltaicos que trabajan en cubiertas de edificios que, además de la altura, se ven expuestos a otros muchos peligros más. Pero, ¿existe la forma de reducir los riesgos laborales de estas personas? En el post de hoy os lo contamos.

De qué se compone una instalación fotovoltaica

Para comprender los riesgos a los que se enfrentan los trabajadores de instalaciones fotovoltaicas, primero debemos explicar de qué elementos se compone una instalación solar.

Las instalaciones fotovoltaicas pueden realizarse en diferentes lugares: sobre tierra, en terrazas, tejados, incluso sobre el agua. Si quieres conocer un poco más sobre esta clase de instalaciones sobre el agua, en nuestro blog tenemos un post hablando de ello.

El punto de la localización pese a que no sea un elemento fotovoltaico per sé, sí que cabe mencionarlo por los riesgos que entraña. Y es que en las instalaciones sobre cubiertas de edificios, los instaladores se ven obligados a trabajar a grandes alturas, con los riesgos evidentes que eso conlleva.

Además de la ubicación, una instalación fotovoltaica se compone de soportes solares, paneles fotovoltaicos, optimizadores, reguladores de carga, inversores de corriente, baterías, equipos de seguridad y conexión a tierra y cableado eléctrico. En nuestro blog tenemos un post en el que hablamos con mayor profundidad sobre cómo funciona la energía fotovoltaica.

En definitiva, como veis, una instalación solar se compone de multitud de elementos y a continuación ahondaremos sobre dónde se encuentran los riesgos más frecuentes.

Riesgos más frecuentes

 

Caídas desde las alturas

Como comentábamos al inicio de este artículo, las instalaciones fotovoltaicas que se realizan sobre las cubiertas de los edificios implican mayores riesgos a consecuencia de la altura a la que se exponen los instaladores. Y es que, un resbalón, un pequeño empujón o un despiste puede ser fatal.

Frente a esto, por lo tanto, es importante contar con las medidas de protección adecuadas como por ejemplo arneses, líneas de vida o un calzado y ropa apropiados.

Lesiones y cortes

Hasta la más pequeña instalación solar puede producir lesiones y cortes de todo tipo. Y es que, dependiendo del tipo de soporte, se requieren de anclajes o el uso de herramientas que incluso teniendo cuidado, pueden producir cortes o fracturas de leve a grave.

Además, dado que la mayoría de los soportes se realizan con soportes de hormigón, los instaladores se ven obligados a trasladar grandes cantidades de peso todo los días. Esto sumado a tener que mover también los paneles solares junto a las poses incómodas que deben de adoptar para realizar correctamente la instalación, en la mayoría de los casos termina derivando en complicaciones de espalda de todo tipo. Las lesiones de espalda más frecuentes suelen ser las siguientes:

  • Lesiones en los discos intervertebrales.
  • Esguinces y distensiones musculares.
  • Lesiones en los ligamentos.
  • Lumbalgia o dolor lumbar.
  • Lesiones por torsión.
  • Fatiga muscular
Descargas eléctricas

En las instalaciones solares, otro de los riesgos a los que los instaladores solares deben hacer frente muchas veces es a las descargas eléctricas que se producen en las labores de instalación y de mantenimiento.

Esto es algo sumamente peligroso ya que una descarga eléctrica fuerte puede suponer, en el peor de los casos, la muerte o daños irreparables en la persona. En este sentido, contar con buenas medidas de protocolo así como de la formación y vestimenta adecuadas, puede ser la solución o al menos, paliar en gran medida, las consecuencias adversas.

Exposición a productos químicos

En algunas instalaciones, es común el uso de adhesivos o productos químicos muy fuertes y la exposición continuada a este tipo de sustancias puede ser sumamente perjudicial para la salud.

Frente a esto, como venimos mencionando, es importante contar con una correcta vestimenta y accesorios de protección para evitar esa exposición así como tomar las precauciones adecuadas.

Condiciones meteorológicas adversas

Otro de los puntos a tener en cuenta cuando hablamos de riesgos laborales es el propio clima del lugar donde se trabaja. Y es que rachas fuertes de viento así como grandes cantidades de agua a la hora de realizar una instalación, por ejemplo en la cubierta de un edificio, aumenta significativamente el riesgo de accidentes laborales.

Así pues, en este sentido, contar con un buen protocolo de actuación así como todas las medidas necesarias y ropa adecuada puede ser la solución.

Falta de formación y equipo

Finalmente, por desgracia, algunas compañías no brindan la formación necesaria ni el equipo de protección adecuado a sus trabajadores. Esto no solo supone un riesgo para los instaladores sino que afecta directamente a la calidad y eficiencia de esa instalación.

¿Soluciones?

Como puede observarse, ser instalador no es una tarea sencilla ya que además de la complejidad del propio trabajo, éste se ve expuesto a multitud de peligros. No obstante, pese a que erradicar todos los riesgos es imposible, sí que podemos reducirlos tomando algunas precauciones o realizando algunos cambios.

En primer lugar, ya lo hemos mencionado con anterioridad pero en trabajos así, es fundamental formar a los trabajadores con un buen protocolo de actuación así como de proporcionarles todos los accesorios y ropa necesarios. De esta manera aumentaremos de manera significativa la seguridad de los trabajadores y conseguiremos que realicen el trabajo de manera mucho más cómoda.

Pero, ¿cómo reducimos los problemas de espalda? Contar con la ropa o accesorios adecuados puede reducir lesiones como cortes o fracturas pero la espalda sigue estando expuesta. Para reducir el riesgo de sufrir lumbalgias o dolor lumbar, una de las cosas que podemos hacer es formar a los instaladores en cuanto a movimiento corporal de manera que aprendan a cómo coger objetos pesados o agacharse sin sufrir dolor.

Y es que los problemas de espalda se producen por estar constantemente cogiendo grandes pesos que, en su mayoría, son soportes de hormigón. Pero, ¿y si existiera una alternativa mejor? Esto es algo que en Landatu Solar nos planteamos y por lo que fabricamos Landblock, un soporte solar lastrado diseñado en dos partes de manera que pueda apilarse y que la instalación sea rápida y sin complicaciones.

Instalador con unas cuentas tapas de Landblock en la mano

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